Fórmulas botánicas dirigidas a la resiliencia inmunológica y al estrés oxidativo, dos sistemas que se degradan y se reconstruyen juntos. Su sistema inmunológico requiere un suministro constante de micronutrientes específicos como la vitamina C, el zinc, la vitamina D y el selenio, además de cofactores botánicos como la quercetina, la NAC y la baya del saúco, para montar respuestas efectivas. El estrés oxidativo crónico agota estas reservas, y los suplementos aquí los reponen.
Para una inmunidad de amplio espectro, busque la baya del saúco, el musgo marino, la equinácea y los paquetes de refuerzo inmunológico. Para la defensa antioxidante, la quercetina con vitamina C, la NAC y las mezclas de vitamina E con selenio son las más destacadas. El gordolobo y la baya del saúco con zinc apoyan la salud respiratoria, y la fibra de musgo marino con fórmulas prebióticas apoya el eje intestino-inmune, ya que el intestino es el setenta por ciento de la función inmunológica.
Cargue durante la temporada de resfriados y gripe o la recuperación post-enfermedad, y mantenga todo el año en dosis más bajas para una resiliencia de referencia. Estas declaraciones no han sido evaluadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos. Estos productos no están destinados a diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad.